De pronto tú viniste…
Como todas las cosas que de pronto
vemos encenderse en el universo,
las tempestades, las sombras de la vida.
Mirándote cada día a ti
llegué entonces a conocerme.
Queriéndote encontré el porqué de vivir
y renacer cada mañana al alba.
Y ahora me pregunto…
¿Por qué tu amor?...
¿Por qué preciso de él como
preciso del sol del aire?...
¿Será porque contigo conocí el amor?