A la orilla del abismo mi corazón palpita.
Mis manos ya sin fuerzas tiemblan de frío
el temor también las recorre dulcemente.

El sol me alivia el dolor, enceguece mis sentidos
apresura el tiempo de los recuerdos dormidos.
Un paso más y el abismo se apoderará de mi alma,
un paso más y caeré hasta el fondo,
presente y pasado se fundirán en la eternidad.

El sueño vendrá a devorarlo todo.
ahora sé lo que provoca el dolor
ahora sé la tranquilidad que produce
el rendirse en sus brazos.
El ave alzó sus alas y se dejó llevar,
simple como la brisa, infinito como el mar,
profundo como este abismo
que vacío y siniestro
ante mis ojos se alza… Oscuro, tenebroso…
Misterio absoluto de la nada.